Reflexiones sobre la crisis de Cataluña

Es todo tan absurdo, tan kafkiano, que es inevitable preguntarse ¿Cómo es posible?

Es todo tan absurdo, tan kafkiano, que es inevitable preguntarse ¿Cómo es posible?

 

 

 

 

 

 

 

¿Cómo es posible que políticos, con tanto nivel de responsabilidad, se hayan comportado de forma tan absurda y vacía de ideas?, no, no estoy desvalorizando las emociones y aspiraciones de los independentistas, me estoy preguntando porque lo son en un mundo que tiende a la globalización y a la superación de fronteras.

 

¿Qué es lo que les ha impulsado hacia el absurdo, hacia lo imposible, hacia lo, incluso, innecesario?

Y poco a poco voy encontrando la respuesta. La crisis catalana es el reflejo de una crisis muy superior, que, de una forma u otra, ya todos estamos viviendo, aunque en este caso las circunstancias lo hayan hecho más evidente. Vivimos en un mundo vacío de incentivos, vacío de sueños, vacío de aspiraciones. Un mundo lineal en el que no caben las aspiraciones humanas más hermosas.

Porque el consumir no llena nuestras almas, por mucho que se esfuercen los profesionales de la publicidad.

 

Parte del pueblo catalán ha salido a la calle no porque, en lo más profundo de su alma, quieran la independencia, han salido a la calle porque quieren sentir algo, vivir por algo que, según ellos, merezca la pena vivir, algo que les transcienda, que les supere, pero que, especialmente, les haga sentir que pertenecen a algo muy superior a ellos. No caigamos en la trampa, en la que por otra parte sería lógico caer, de que el rechazo que nos produce la actitud independentista nos impida reflexionar ya aprender. Sinceramente lo creo, por igual razón hemos salido a la calle los que no somos independentistas. Porque nos estaban atacando nuestra razón de ser, el orgullo, también nosotros, de pertenecer a algo que es muy superior a nosotros: el sentido de patria, de nación, de cultura, de vivir en algo por lo que realmente merece la pena vivir.

 

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En definitiva, la crisis ha despertado lo que ambas partes, teníamos dormido: somos algo más que ciudadanos que votan cada cuatro años, somos algo más que consumidores disciplinados y obedientes, somos algo más que personas cuyo principal objetivo sea que no ocurra nada que nos desestabilice, que nos saque de nuestra zona de confort.

 

Somos algo más que ciudadanos pasivos a la espera de que nos digan lo que hay que hacer.

 

Por encima de todo somos seres humanos con sueños, ilusiones y compromisos. Unos y otros. Ahora nos toca comprender, y para esto hace falta mucha generosidad, que los sueños y aspiraciones de ambas partes no son incompatibles, aunque hoy lo parezca, que en resumen las aspiraciones de ambas partes se centran en sentir el orgullo de pertenencia.

 

¿Por qué tienen que ser incompatibles el orgullo de pertenecer a Cataluña, con el orgullo de pertenecer a España?

 

Cuando, ya superadas las emociones, nos paremos a reflexionar, comprenderemos que incluso la pregunta es innecesaria, por tener una respuesta muy simple: ambas partes tenemos sueños paralelos.

 

Trabajemos para que, si no se encuentran, al menos que no se crucen.

 

Una respuesta a Reflexiones sobre la crisis de Cataluña

  • España es la mas vieja nación de Europa Mas de 500 años y todas sus componentes son una.
    Como lo son otras naciones Francia 300anos, con 200 años de existencia, Alemania, Italia, Bélgica, Holanda… Hoy no existe ninguna razón, de ponerse ‘la’ pregunta. Europa se construyo para evitar de hacerse la guerra cada 25 años.
    – Hay que buscar en nuestro entorno político-económico cercano, las razones de estas luchas intestinas permanentes, que impiden a España de desarrollarse como debería. Promoviendo – el desprestigio internacional – aumenta la prima de riesgo y que aumenta el precio del crédito y disminuye nuestra competitividad…
    – Pero ningún gobierno de España, se ha interesado a ese aspecto de nuestra economía, mientras en el resto del concierto de mundo se relamía del cacho se podrían llevar.
    – Hace 20 años que se veía desde el extranjero lo que iba a ocurrir, a poco plazo, hasta en las escuelas y no solo en Cataluña, se enseñaba el odio de España?

    – Me he confrontado en muchas ocasiones con familiares y amigos que lo admitían, casi como un progreso: <>

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